La creatividad es la capacidad de resolver los problemas de diferente manera e idear posibilidades originales y variadas. Se diría que un creativo saca de un problema más de una solución.

Hay tests donde se puede cuantificar el nivel de creatividad de la persona que no solo se mide como un factor general, sino que se tienen en cuenta otros conceptos que ayudan a valorar el porcentaje de este término.

Hablamos de originalidad. De fluidez. De flexibilidad. De iniciativa. De elaboración… Y de otras muchas.

A continuación, os resumimos las más destacables.

Originalidad. Ideas o productos únicos, de gran interés, que forman parte de uno mismo y que sean propios. Debemos encontrar nuestra propia huella.

Fluidez. Soltura para crear ideas de calidad de forma espontánea o permanente y que éstas se lleven a cabo. La facilidad para hacer algo pero que a la vez sea productivo.

Flexibilidad. Estar a disposición de alguien y tener capacidad de adaptación. La competencia de variar o de modificar comportamientos, actitudes, objetos, opiniones…

Iniciativa. Es idear y emprender actividades. Con el fin de protagonizar, promover y desarrollar ideas en proyectos.

Elaboración. Crear, planear, desarrollar y ejecutar ideas para proyectos. Es la obligación de encender esa chispa creativa y llevarla hasta su realización. Una vez consolidada, la idea se perfecciona y se detalla cuál va a ser la siguiente acción a tomar.

Para finalizar os dejamos con esta reflexión de J. P. Guilford: la persona capaz de generar gran cantidad de ideas por unidad de tiempo… Tiene más probabilidades de generar ideas importantes.

B.G.C.