Hace unas semanas, Roberto Luna tuvo el placer de compartir desayuno con Toni Nadal junto con sus amigos Xisca Sbert (coach) y Joan Vich. Charlaron en torno a una hora antes de ir a ver entrenar a Rafa en Manacor. Para Roberto, fue un verdadero placer compartir y debatir con Toni sus experiencias de gestión del talento en el desarrollo profesional de Rafa.

A continuación, exponemos 8 conclusiones de ese diálogo tan enriquecedor:

 
1. Las cosas siempre son más simples de cómo las queremos hacer. Es un punto especialmente importante pues las palabras, las explicaciones, las justificaciones adornan demasiado el desarrollo del potencial y del talento. El esquema siempre es mucho más simple y precisamente por ser simple el objetivo es más claro. La ciencia siempre dice que las teorías más simples son las más potentes.

2.  “Todo es un juego mental”. No sólo el tenis, todo. Tú decides en todo momento donde te implicas y donde no. Canalizas tu motivación y tomas la decisión de dedicarte o no profesionalmente a algo y el interés y esfuerzo que le vas a poner. Ese juego mental es la clave de todo.  ¿Os suena el libro del juego interior del tenis?

3. Hemos perdido la capacidad de esfuerzo y sacrificio. El esfuerzo lo es todo, la capacidad de ser constantes en el tiempo y de luchar por aquello que realmente queremos sin desistir. Vamos el concepto que todos conocemos de resiliencia pero como estado natural del ser humano.
4. Frustración. No aguantamos mucho, con un poco de frustración muchas veces desistimos. En esa resiliencia del punto 3 es fundamental la tolerancia a la frustración, al error, a levantarse continuamente punto tras punto, partido tras partido. El tenis da mucho feedback continuo de si lo hacemos bien o no, sencillamente si  pierdes no avanzas en el torneo y te vas a casa, es muy duro un feedback tan directo de lucha con otro oponente. Por eso saber resistir y aguantar la derrota es fundamental.
5.  Paciencia, saber esperar. La paciencia, muy relacionada con la frustración y la resiliencia, es fundamental. Somos una sociedad que lo quiere todo ya, no tenemos paciencia para conseguir las cosas acorde a nuestros esfuerzos.
6. El momento presente. Toda evaluación del rendimiento debe ajustarse al momento presente, sin predecir o vivir estados futuros ideales. Lo que hay en este momento es lo que vale. Y sólo siendo conscientes de esa realidad presente podemos trabajar la mejora.
7. Intensidad en el entrenamiento. El entrenamiento debe ser lo más parecido a la situación real de juego intenso desde el comienzo. La intensidad marca la diferencia en la mejora.
8. Tensión. Sólo con tensión es posible entrenar. La situación real de juego conlleva mucha tensión. Manejar la tensión es fundamental para poder competir. Encontrar el grado óptimo de tensión-rendimiento.

   Creo que podemos sacar muchas conclusiones para las organizaciones a partir de estas ocho claves… ¿Qué te parece?

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